…Esta es una historia de brujas, sustos, rayos y duendes…
En un lejano país existía un pueblo llamado Sombrío, allí en el medio del paisaje se levantaba un enorme castillo habitado por siete brujas.
Su fama era terrible, sus nombres eran Niebla, Noche, Trueno, Relámpago, Tormenta, Gritos y Oscuridad.
En Sombrío también existía una casa multicolor habitada por siete duendes, Música, Color, Valentía, Claridad, Susurros, Nube y Luz.
Desde hacía muchos años Sombrío estaba dominado por las siete brujas. Los habitantes del lugar vivían atemorizados por los poderes de Oscuridad y por las amenazas de Tormenta, que era experta en asustar a grandes y chicos con sus rayos espantosos.
Las brujas solían turnarse para recorrer el pueblo y nunca iban de a una, siempre salían de a dos o más para infundir mas temor, la mayoría de las veces irrumpían en la vida de los pueblerinos Grito y Trueno acompañadas por Niebla que llenaba las calles de un denso vapor.
Así pasaban los días y al llegar el atardecer, Noche junto a Oscuridad sobrevolaban el pueblo haciendo que los habitantes se metieran en sus casas cerrando las ventanas hasta el nuevo amanecer.Así, temblando de miedo se perdían cada noche la belleza y el brillo de las estrellas.
Pero los chicos del pueblo ya estaban cansados de tanto y tanto susto. Se reunieron en el bosque bajo la luz del sol y se pusieron a pensar qué podían hacer.
Estaban en esta tarea cuando del centro del bosque empezaron a surgir sonidos de campanas, de cajas de música, de trinos de pájaros. Los chicos se miraron sonrientes y de inmediato se dirigieron hacia los sonidos.
Se acercaron pasito a paso y ¡sorpresa!, vieron al duende Música bailando y saltando entre los árboles. Más allá Color pintaba las hojas de los árboles de verde brillante, Día jugaba con los rayos del sol, Susurros susurraba entre las ramas y Luz esparcía claridad de amor sobre todos los seres que habitaban el bosque.
Los chicos no podían ocultar su sorpresa, las bocas abiertas pronunciaban un ooooh interminable.
Por fin uno de ellos pudo cerrarla y decirles a los otros chicos. Alguien tiene que acercarse, creo que ellos podrían ayudarnos.
Siiii, contestaron todos, mejor acerquémonos juntos dijo Lucas.
Permiiisooo, dijeron al unísono, somos los chicos de Sombrío y queremos saber si a ustedes les asustan las brujas.
¿A nosotros? Preguntaron los duendes, ¿porqué nos iban a asustar?
¿Cómo porqué?, son malas, feas, terribles y temibles, respondieron en una confusión de gritos.
Y quién les dijo semejante cosa, preguntaron los duendes. Será que les tiene tanto miedo que no se atreven a enfrentarlas, dijo Color.
Puede ser, dijo Lucas, pero sería más fácil si ustedes nos ayudan a vencerlas. Sombrío dejaría de ser un pueblo de sustos.
Los duendes se miraron, se tomaron de las manos y se pusieron a hablar en voz muy baja. Después de un rato de discutir dijeron.
Bueno, hemos decidido que los vamos a ayudar, pero sólo si lo hacemos entre todos, tiene que colaborar cada niño de Sombrío.
Los chicos aceptaron inmediatamente y se prepararon para escuchar la propuesta de los duendes.
En primer lugar Valentía les repartirá unas ramitas mágicas que harán surgir del centro de su corazón la valentía que guarda cada uno de ustedes.
Día se quedará más tiempo en el pueblo para que mientras se organizan, la bruja Noche no pueda salir del castillo. Música los acompañará tocando una marcha.
Fuera las brujas
Fuera las brujas.
Color les dará un arco iris con flechas multicolores para sembrar de brillos la oscuridad, Susurros les enseñará canciones de cuna que son armas muy poderosas contra las voces de Tormenta y Gritos.
Nube se repartirá en copos para que puedan montar caballos de nubes.
Y yo, Luz, les repartiré una chispa de mi luz a cada uno que brillará en la punta del dedo que señala, cuando sientan miedo levanten ese dedo y la claridad brillará sobre todo lo que les asuste.
Bravo, bravo, gritaba los chicos saltando de un lado a otro. Y así armados de su propio valor, su canción de combate, sus arcos y sus flechas, sus canciones de cuna y su dedo luminosos montaron en los caballos de nube y partieron hacia el castillo de Sombrío.
Para esto la tarde ya había avanzado así que debieron apresurarse.
Cuando la gente del pueblo vio llegar a ese extraño ejército se asustó como siempre, pero cuando escucharon su canción de batalla empezaron a saltar y a gritar.
Hurra, hurra, son nuestros niños valientes, hurra por los duendes también.
Este raro equipo llegó a las puertas del castillo, ahora solo hacía falta hacer salir a las brujas para enfrentarlas y demostrarles que no les temían. Lucas tomó la palabra.
Niebla, Noche, Trueno, Relámpago, Tormenta, Gritos y Oscuridad, en nombre de la luz y la claridad les ordeno que salgan y se muestren.
Quienes llaman, preguntaron las brujas.
Nosotros los chicos, respondieron.
¿Los chicos?, ja,ja, ja. Queremos ver, dijeron risueñas mientras abrían sorpresivamente las puertas y comenzaban a salir enfurecidas.
Primero apareció Tormenta junto a sus inseparables hermanas, trueno y relámpago.
Empezaron a llenar el lugar de viento y resplandores, pero los chicos armados de valor se pusieron a cantar la marcha.
Fuera las brujas.
Fuera las brujas.
Y cabalgaron sus nubes como expertos jinetes mientras disparaban flechas multicolores con arco iris mágico.
Al ver este espectáculo de brillantes colores las tres brujas se quedaron paralizadas y con la boca abierta sin poder moverse, congeladas por la sorpresa.
Bravo, tres menos, gritaron los chicos.
En ese momento Noche intentó salir del castillo pero se encontró con el duende Día para do en la puerta así que no pudo ni siquiera asomarse. Quedaban sólo tres brujas por vencer.
Gritos irrumpió en la puerta del castillo dando horribles alaridos, pero los chicos se pusieron a cantar dulces canciones de cuna acompañados por los duendes Música y Susurros, entonces Gritos se quedó dormida como un bebé. Al ver que estaban venciéndolas, Niebla y Oscuridad decidieron salir juntas y atacar con todos sus poderes.
Los chicos esperaban ansiosos la salida de las dos brujas que faltaban, las más temibles de todas.
Atentos al combate y listos para defenderse dijeron, vamos salgan a enfrentarnos o ríndanse.
Nunca, contestaron las brujas y salieron juntas.
Oscuridad llenó el lugar de sombras y Niebla comenzó a mezclarse entre los chicos confundiéndolos, moviéndose con rapidez de un lado a otro. Noche logró sumarse al ataque ante un descuido de Día.
Los chicos al no verse entre sí comenzaron a asustarse. Las brujas trataron de aprovechar esta situación para desarmar al grupo.
Lucas recordó que no debían dejar crecer el miedo y gritó. Chicos levanten sus dedos.
Qué maravilla, el pueblo se llenó de pequeñas lucecitas que brillaban aquí y allá cubriendo todo de una tibia claridad.
Esto detuvo al instante a Noche, Niebla y Oscuridad que se quedaron maravilladas ante semejante espectáculo.
Finalmente las siete brujas se rindieron pero no querían irse del pueblo, allí tenían su castillo, sus cosas, su lugar. Por eso hicieron un trato con los chicos y los duendes.
Noche compartiría su trabajo con Día, cuando una descansaba el otro salía. Trueno, Relámpago y Tormenta no saldrían a asustar más a nadie y solo trabajarían los días de grandes lluvias.
Niebla saldría los días de mucho frío y sería compañera de Nube, Gritos aprendería a controlar su voz tomando clases con Música y Susurro y Oscuridad en vez de andar por ahí asustando a todo el pueblo trabajaría junto a Noche repartiendo sueños casa por casa, mientras que el duende Luz Mantendría encendidas las lámparas que iluminaban las calles del pueblo para que todos encontraran el camino de regreso a casa luego de sus trabajos.
Así los chicos de Sombrío Triunfaron sobre sus temores…